El remake de Melrose me parece una noticia genial por varios motivos que ya iré detallando en los próximos días. Pero, sobre todo, por uno: porque es un salvavidas para Heather Locklear. Ella, la Mejor Mala Malísima de la Tele (¡aprende, Naomi!), era LA RAZÓN de mucha gente para seguir la serie. Aún hoy sigo sin entender cómo abandonó el show tras siete años sin un solo Emmy en la buchaca. Bueno, sí que lo sé: los culebrones o soap-operas son géneros menores para los «expertos» en televisión… cuando pocas cosas hay más televisivas que un buen placer culpable. No sé, ¿no podrían haberle dado aunque fuera un premio Culebroni? (Sí, aquellos de Joey en «Friends»…).
A lo que iba, que el remake de Melrose está obligado a ofrecerle un papel a la eterna Heather. Bien retomando el papel de Amanda Woodward, bien haciendo de hermana gemela misteriosamente aparecida en la ciudad… La verdad es que es difícil que vuelva a Melrose y no haga de Amanda, para qué nos vamos a engañar. Es como si Harrison Ford sale en «Indiana Jones» haciendo de amigo de Indy… no cuela. Heather Locklear ES Amanda. Y debe volver a serlo en el remake. Y debe volver a serlo porque últimamente su vida personal es un poco desastre. De todo hablaremos en breve (porque hasta que se estrene el remake nos queda cosa de un año, jeje).
A finales de la primera temporada, nadie veía «Melrose Place». Fue la llegada de Heather lo que hizo que la audiencia se disparara como la espuma. Fue su llegada lo que convirtió a Melrose en el culebrón por excelencia de los 90. Amanda salvó Melrose. Melrose debe salvar a Amanda.
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