Lauren está encantada con el gafapasta repeinado, lo están pasando pirata, aquí hay tema que te quemas que diría Kiko Hernández. Pero, veréis, ami el gafapasta repeinado me huele a chamusquina. Insisto en que tiene toda la pinta de ser el típico asesino en serie del que sus vecinos, tras destaparse el escándalo, dicen en los informativos eso de “parecía un chico de lo más normal”. Bueno, pues aquí estoy yo para avisarte, Lauren: este tipo, el que dice que se va con su madre a Nueva York sólo para llevarte al catre, ¡no es trigo limpio! Y tú, Jonah, ¡pídeme que me case conmigo! Segundos después, se cumplen mis sospechas, ¡ajá! ¡Bingo! Puede que no adivine cómo va a acabar “Lost” (well, who can), pero he adivinado que el gafapasta escondía algo: el tipo le propone a Lauren 5.000 pavos si se acuesta con él, que está en la habitación 747, “como el avión”. Lauren flipa y se larga corriendo. Observación: me encanta Staphanie Jacobsen, junto a Katie Cassidy y Michael Rady me parecen las tres joyitas de la nueva Melrose. Y me encantan Lauren, Mini-Amanda (althought maybe she tries too hard) y Jonah, nuestro nuevo y mejorado Billy Campbell, ahora con unas gotas de Dawson Leery. Yep, we are cooking a decent remake here.
En la fiesta Bollywoodiense, Jonah sale pitando de allí tras haber visto a Mr. Sterling (¿Spelling?) dándose el lote con una menor. Por Dios, Jonah, si viendo eso te escandalizas, no quiero ni imaginar cuando te pongas los VHS de la Melrose original. Mr. Sterling le pide a Jonah que antes de irse le de la cinta donde aparece con las manos en la masa. Jonah le dice que no es tan fácil, que eso está en la misma tarjeta de memoria que todo el cumpleaños y que como no edite eso su mujer se va a mosquear y tal y cual… Mr. Sterling empieza a ofrecerle dinero como un majadero a Jonah: 20.000 euros y te compro tu película (sí, sí, “Living in reverse”). No, ¡25.000!, no, ¡30.000! Mr. Sterling se cree que esto es el precio justo. Mr. Sterling acude a la llamada de su mujer dejando a Jonah con la palabra en la boca, ¿aceptará? Luego la mujer le suelta otra referencia pop absolutamente gratuita a Jonah: “acuérdate de usar esa canción de Lady Gaga”. Como no se refiera a “Money honey”, no se me ocurre otra…
Lauren vuelve a Melrose, donde vemos la piscina sin cadáveres y sin sangre (madre, la de cadáveres que han flotado en esa piscina, debe tener el récord) y luce bien bonita. Aunque, eso sí, más pequeña que la de antaño. Ashlee Simpson, que siempre que entra en escena parece que se topa con la gente (¿hubiera sido mejor introducir su personaje en el segundo episodio?), le dice que le encantan sus zapatos. Lauren le dice “no son míos” (ok, she is poor, we got it). Lauren está nerviosa perdida y se le cae el bolso al suelo… Y, sólo porque sí, decide contarle su vida a Ashlee Simpson, a la que conoce desde hace tres unas 12 horas: que Toby (el gafapasta tiene nombre) es guapo, exitoso y encantador pero que luego le ha ofrecido 5.000 dólares por acostarse con él. Dios, vale que es un piloto, pero estas informaciones metidas a capón hay que medirlas un poco. Ashlee Simpson reacciona a esta información con cara de “voy a hacer como las actrices cuando se sorprenden en la tele”, pero no le funciona, y acto seguido empieza a fantasear con la cifra: “Guau, 5.000 dólares…”. Lauren le deja claro que ella no es una prostituta y Ashlee se pone en plan “claro, claro, no sé ni porqué te digo esto… tú y yo somos buenas chicas y tal y cual…”. Lauren se despide de ella y Ashlee Simpson (me niego a llamarla Violet, esta chica no es un personaje) pone cara misteriosa, como todo el maldito vecindario. Imaginaos bajar a comprar el pan en “Melrose Place”, justo cuando el panadero te da tu baguette te pone mirada misteriosa… ¿Moraleja de toda escena? Hay que comprar el pan en Lidl.
Jonah le cuenta la jugada a Riley, the girlfriend who SO NOT wanna marry him. Riley lo flipa: “¿Te ha ofrecido pasta para que te calles por liarse con la major amiga de su hija?”, y Jonah le dice que le ha dicho que sí a Mr. Sterling. Para demostrarle a Riley que puede ser un adulto (¿?), que puede preocuparse antes de llenar el depósito del coche que de comprar sus cómics… Riley alucina… pero Jonah, a puntito de llorar (me tiene encadenao este hombre), le dice que no ha podido hacerlo. Que no quiere que su carrera como director empiece así, y que no quiere convencer a Riley de que le diga que sí a su proposición de este modo. La pánfila de Riley, que ya empezaba a ponerme de los nervios, se rompe de gusto y le dice “sí, quiero”, que es un adulto adorable y que quiere envejecer junto a él. Sí, son los nuevos Billy y Alison. Y me encanta que Jonah vaya a ser el bastión moral del edificio y de la serie. Éste es mi nuevo Dawson y me entregaré a su defensa desde hoy y hasta el final de este remake (que a juzgar por las audiencias será dentro de muy poco).

Deja un comentario