En la nave nodriza de Nueva York, el esclavo repeinado le dice a un lagarto de tres al cuarto que si han conseguido alguna información de Dale, el lagarto que era compañero de Juliet. Que llevaba un porrón de años infiltrado entre los humanos y que tiene que decirles quién le delato. El lagarto de tres al cuarto capta el mensaje y se va al huevo duro a preguntarle a Dale que si recuerda algo y el tipo le replica que no, pero que él va a ayudarle a recordar quién le atacó. Oh, oh, esa es nuestra Juliet. Créditos de Commodore.
Una tal Mary Falkner se está convirtiendo en la cabecilla de las protestas anti-visitantes que acampan a las afueras de su centro de reclutamiento. La gente lleva pancartas del tipo “Stop the inVasion”, “Ships go home” y “V for Violation”. Joder, la peña está que trina. Habrán escuchado a Jiménez Losantos por la mañana y claro, pasa lo que pasa. Diana 2.0, que observa todo desde su nave, le ordena a su esclavo repeinado que le consiga toda la información posible sobre Mary Falkner. Tienen que detener esto como sea. ¿Quieres parar esto, maja? Pues danos una pistola de rayos. ¡Danos algo, maldita sea! ¡Una Wii que no destroce los dedos!
Juliet llega al centro ese de los visitantes y le asignan un compañero lagarto para enfrentarse al francotirador que amenaza con disparar contra los visitantes. Juliet está muy mosca por lo de trabajar con un nuevo compañero (y un nuevo compañero lagarto, nada menos), pero el lagarto le dice que no le extraña que esté molesta porque nuestra raza suele ser un poco pijotera. Sí, vale, pero al menos no nos comemos a ratas vivas. Touché.
Juliet le pide acceso a su centro de vigilancia y el lagarto le dice que es una zona restringida, pero que va bene. Oh my Zod, aquello es lo más cutre en tecnología alien que han visto mis ojos. De hecho, es todo tecnología humana y de la peor calaña. Nada de pantallas virtuales a lo “Minority Report”, sino un cuartillo con cinco o seis pantallas con dos tíos sentados revisando las imágenes. Como un estudio de realización móvil de los que mandan las cadenas a cubrir los partidos de fútbol. Juliet flipa y le pregunta que qué clase de cuchitril es este, vaya tecnología alien de caca. El lizard se defiende diciendo que el cuartillo ese se lo dio el gobierno nada más llegar y que no ha dado tiempo a cambiarlo. Claro, para cambiar de estudio de realización no hay tiempo pero para colocaros los disfraces de gomaespuma cada mañana antes de salir de casa sí que hay tiempo, qué pájaro.
En fin, que Juliet empieza a dar sus consejos de agente del FBI para localizar al francotirador: seguramente no cuadrará con el entorno, será misterioso, llevará una gorra de beisbol… Espera, espera, ¿el francotirador es Spike Lee? Tanto hablar de la lucha de razas y ahora quiere petar a los lagartos. Respect, man! El lizard le dice a Juliet que todo perfecto, pero que si un visitante es herido, será atendido EXCLUSIVAMENTE por sus equipos médicos. Juliet le dice que sí mientras se fija en una contraseña que marca un lizard para acceder a una habitación privada. Hmmmm… El viejo truco de fijarse en los códigos que teclea la peña así por toda la cara…

Me quedao muerta cuando Supergirl le ha dicho a Diana 2.0 «Gracias, madre» si me pinchas no sangro!!! 🙂
Es la primera vez que comento sobre esta serie y he de decir que me fascina el personaje de Diana 2.0 (Anna)
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