Bienvenidos a The Dark Corners of Netflix, una columna semanal donde viajaremos a los rincones más oscuros de la plataforma de contenidos digitales, o sea, a sus series y películas más chungas. A veces encontraremos verdaderas joyas y otras, quizá la mayoría, nos toparemos con productos a los que no habría que acercarse ni con un palo. Pero nosotros nos acercamos porque somos valientes, porque queremos protegeros del peligro y porque, por supuesto, queremos echar unas risas. Hoy nos adentramos en Office Uprising (2018).
Otra comedia con zombis, sí, pero una con gracia (¿qué crea los zombis? ¡El Red Bull!), con un reparto entregado a la causa (su entusiasmo te infecta como el virus del film) y con una premisa curiosa (Trabajo Basura con zombis, básicamente). O sea, que Office Uprising es un sorpresón; ¿por qué he tenido que adentrarme en los rincones oscuros de Netflix para encontrarla? Los caminos de los algoritmos son inescrutables.

La historia es lo de menos: el protagonista, que detesta el aburrido trabajo que hace cada día desde su cubículo, tiene que salvar su vida y la de sus amigos cuando se desata una invasión zombi en la oficina. Lo mejor es el trabajo de los actores: Zachary Levi como jefe enloquecido está desternillante, Karan Soni (el taxista de Deadpool) lo borda como compañero miedica y Brenton Thwaites (el Robin de Titans) se las apaña para ser un héroe y un pringao al mismo tiempo. Una pena que a Jane Levy (Suburgatory, What If) no le dan prácticamente nada que hacer, con lo fácil que era integrarla en la función. Bastante entretenida, que no es poco por estos mundos tenebrosos.
Volveremos a explorar The Dark Corners of Netflix la semana que viene. Si tienes una recomendación oscura que hacernos que podamos encontrar en la plataforma, hazla en los comentarios.

Deja un comentario