Bienvenidos a The Dark Corners of Netflix, una columna semanal donde viajaremos a los rincones más oscuros de la plataforma de contenidos digitales, o sea, a sus series y películas más chungas. A veces encontraremos verdaderas joyas y otras, quizá la mayoría, nos toparemos con productos a los que no habría que acercarse ni con un palo. Pero nosotros nos acercamos porque somos valientes, porque queremos protegeros del peligro y porque, por supuesto, queremos echar unas risas. Hoy nos adentramos en The Loft (2014).
Esta peli se me viene repitiendo en Netflix casi desde antes de que naciera la propia Netflix, la plataforma no iba a parar de recomendármela hasta que la viera, así que decidí que lo mejor sería quitármela de encima y dejar de discutir. Además, los actores son conocidos y eso siempre ayuda (el Cíclope de X-Men, el de Prison Break, Karl Urban, uno de Modern Family…). ¿El resultado? Una película que es el paradigma de estos productos: una cosa pasable sin nada especialmente odioso ni nada que vayas a recordar terminada la hora y media. Un producto que se consume, más que una película que se ve.

The Loft empieza con un cadáver y hay que adivinar cuál de los amigotes que comparten picadero a escondidas de sus señoras es el asesino… pero, a ver, si te vas diez minutos a emparejar calcetines tampoco te has perdido nada. Si quieres una peli de esas de ver con el móvil en la mano chequeando Twitter y las últimas stories de Instagram, The Loft ha venido al mundo para darte ese gustirrinín, el de ver una peli sin verla (ya si eso otro día hablamos de esta peligrosa tendencia…).
PD. Estuve toda la peli dudando de si una de las chicas era la de One Tree Hill… IMDB me dice que no, que Rachael Taylor no salió en OTH. Ya puedo dormir en paz.
Volveremos a explorar The Dark Corners of Netflix la semana que viene. Si tienes una recomendación oscura que hacernos que podamos encontrar en la plataforma, hazla en los comentarios.

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