La peor persona del mundo en la mejor película del mundo

La peor persona del mundo explora cuatro años en la vida de Julie, una joven noruega que va pelando las capas de su propia personalidad a medida que vive distintas relaciones amorosas y ocupaciones profesionales; los diversos vaivenes emocionales que se retratan (con tanto atino como creatividad visual) en la película ayudarán (o no) a Julie a encontrarle respuesta al mayor desafío que le plantea su vida en Oslo: ¿Cuál es el sentido de la vida? Ay, Julie, si yo lo supiera…

Si dijera que esta es la mejor película que he visto en 2-3 años no solo no estaría exagerando, sino que, seguramente, me estaría quedando corto. Siempre acudo a las películas así de «emociones» con cierto reparo y, en este caso, no fue distinto: ¿será una historia demasiado girlie¿puedo yo, un señor, identificarme con los dimes y diretes sensuales, sexuales, menstruales… de una chica de Noruega a la que saco una década? Pues a ver, no es demasiado girlie o, bueno, sí que lo es, pero puedo identificarme perfectamente con el viaje de la protagonista ya que, a fin de cuentas, encontrarle sentido a la existencia es una meta universal. Sí, sus experiencias son eminentemente femeninas (la forma en la que describe sus relaciones sentimentales o cómo se refiere al órgano sexual masculino y cuál es la forma en la que prefiere que este funcione, ejem), pero sus reacciones (¿lecciones aprendidas o miedos incubados?) ante las mismas son fácilmente extrapolables por todo hijo de vecino.

He leído algunas críticas negativas de La peor persona del mundo aludiendo a la «poca evolución» del personaje de Julie (Renate Reinsve) a lo largo de la película, vamos, que «no ha aprendido nada» en las dos horas de historia. Pero yo me pregunto, ¿acaso no es esto, también, novedoso, interesante, valiente en las historias que nos contamos desde una pantalla de cine? ¿Cuánto arco de personaje alcanzamos en realidad tras nuestras relaciones, trabajos, frustraciones…? Yo me quedaría a vivir en esta, con o sin lecciones, con o sin vivencias muy de chicas; ya que una historia tan enérgica, optimista y cruda (y contada, además, con tanto desparpajo) bien merece que le encontremos las virtudes a La peor persona del mundo. [HE PUBLICADO UNA CRÍTICA MÁS EXTENSA DE LA PELÍCULA EN MI BLOG ÍNTIMO Y PERSONAL].

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