
Me ha hecho muchísima gracia ver que Blanca Suárez estrena próximamente una película titulada Me he hecho viral, más que nada porque hace años yo me hice viral por un tweet sobre Blanca Suárez.
No he vuelto a tener tanta cantidad de retweets nunca, y menos de forma positiva sin ningún hater atacándome. La verdad es que fue un tweet obra de la fiebre y no pretendía ser más que un chascarillo por la curiosa pose (que según vi en un reportaje a Scarlett Johanson se llama the hunger pose). Aunque muchos vieron ahí un alegato feminista que, sinceramente, no estaba yo con la cabeza como para ponerme reivindicativa con el gripazo que tenía.
¿Conseguí algo con ese tweet? Obviamente no. Ni se movió mi CV que buscaba trabajo por ese entonces (como ahora, como siempre… ¡Que esto acabe ya!). Pero ojalá como señal del destino me llame Warner para trabajar en la campaña de Me he hecho viral porque he visto el tráiler y esta película es para mí.
En la película Blanca a interpreta a una chica que en pleno vuelo descubre que su novio le está poniendo los cuernos. #LaLocaDelAvión es apodada después del ataque de ira (comprensible) que sufre en el avión y que nadie pierde la oportunidad de grabar.
Se convierte en un meme. Y este tema a mí personalmente me fascina. La gracia, el meme, el tweet nos ciegan y no vemos que estamos sacando a la luz pública muchas veces a gente anónima que está pasando por un mal momento. Todos hemos visto a la chica paranoica del avión y la de memes que se han generado al respecto. Es quizá un hecho noticiable, ¿pero es ético grabar a alguien anónimo que en un momento podemos sospechar que está sufriendo de alguna enfermedad mental?
Desde la llegada de TikTok parece que lo de vulnerar el derecho de imagen está a la orden del día. Grabar a gente anónima por la calle porque te parece guapa y luego publicar en redes el proceso de investigación que habéis realizado para localizarlo (no lo comparto por no crecer esta bola de anti-privacidad pero os juro que he visto esto) es legal según los usuarios de esta red. La gente no parece entender la diferencia entre grabar en la calle y que te pase gente por delante, que grabar a alguien individualmente por tu mero divertimento.
Lo mismo ocurre en los partidos deportivos, hace unos días grababan a una señora enfocando claramente en ella porque se estaba abanicando lo que vienen siendo sus partes bajas. Cuando vas a un partido que se retransmite por diversos canales seguramente haya carteles avisando de que habrá cámaras y se podrá tomar la imagen de las personas que asisten, aunque dudo mucho que el identificar claramente a una persona para ridiculizarla esté amparado por la ley. Este tipo de documento solo significa que podrás salir en cámara como parte del paisaje, no que te conviertan en protagonista.
También se hizo viral el señor que se preguntaba dónde estaba la contaminación o la señora que reaccionaba ante el resultado de referéndum en Cataluña. Ambas imágenes fueron tomadas en un contexto informativo, pero pronto se convirtieron en carne de meme. Ir a una manifestación y que un fotoperiodista te haga una foto sin darte cuenta puede convertirte en el centro de atención de miles de usuarios que quieran hacer un chiste a tu costa. Y poco puedes hacer. ¿Cómo te enfrentas a miles de usuario? El medio en cuestión puede intentar hacer algo entendiendo que esas imágenes tienen derecho de autor, pero a veces esto se convierte en un efecto Streisand y además los medios no van a luchar por nada que no les repercuta económicamente.
En TikTok es muy común ver publicaciones sobre Las Karen: señoras blancas y privilegiadas que abordan a personas racializadas intuyendo que están haciendo ilegal (a veces han acusado a sus propios vecinos por no creer que son dueños de sus propias casas). Aunque estos vídeos vienen muy bien como método de reivindicación (si te haces viral, sales en las noticias y es más probable que tu denuncia llegue a algo), no deja de estar en el límite de la legalidad. A veces en algunos vídeos los usuarios han comentado que no les parecía bien esa publicación al notar que quizá en vez de con una Karen nos encontrábamos con un caso de una persona sufriendo algún brote psicótico. Pero todo vale por hacerse viral.
Obviamente no todos los memes son malos, Buzzfeed tiene una serie de vídeos donde hablan sobre personas que se convirtieron en memes por accidente (aunque la mayoría de ellos lo son por interés propio en hacer humor en redes). Existen memes inocuos como los creados a través de imágenes de stock, como las protagonizadas por el novio distraído que tantas vuelta dio y que son obra del fotógrafo Antonio Guillen.
La película Me he hecho viral no sabemos de qué lado se pondrá, si del personaje de Blanca Suárez o de todos aquellos que deciden usar el hashtag de #LaLocaDelAvión, pero ya de primeras me parece un argumento muy interesante que puede dar para debatir, y para pegarte algunas risas.

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