¿CÓMO ES VER OTH DESDE EL PRINCIPIO SIN TENER NI IDEA DE LO QUE VA A PASAR? LEE EL RELATO QUE EMOCIONÓ A SPIELBE— SORRY, WRONG SHOW
Una de mis grandes lagunas, en lo que a series adolescentes se refiere, es One Tree Hill, de la que Pili nos habló hace poco (Greek es otra, pero entiendo que tuvo menos Impacto TV…). Y como lo de ir por la vida en plan «me molan las series teenagers, qué pasa» y luego no verlas de verdad es un poco feo, me he puesto manos a la obra para ver este docudrama de baloncesto show de adolescentes en Wilmington, Carolina del Norte… Wait, what??

Pozí. La serie se rodó donde se rodó ESA OTRA SERIE ADOLESCENTE QUE ME GUSTA SOLO UN POQUITO y esto aún no he decidido si es bueno, malo o regular. A veces pensaba, mientras veía la primera temporada, si Chad Michael Murray sentiría el fantasma de James Van der Beek cuando recitaba sus diálogos en la fuente donde Dawson besó a Jen por primera vez, si a Hilarie Burton se le erizarían los pelillos de los brazos al notar la presencia de Michelle Williams en el muelle donde Jen rompió con Dawson por primera vez… pero también me arranca una sonrisa tontorrona volver a ver, desde otro ángulo, con otro vestido, Capeside. ¡Iluso de mí pensar que esto sería lo que más me chocaría de la serie! Voy por la mitad de la segunda temporada y puedo decir que One Tree Hill es una de las series adolescentes más locas, desnortadas, inconsistentes y adictivas que he visto nunca. ¿Por qué? Os lo cuento en bullet points, que lo de redactar bien ya no se lleva…

· No podía con el basket del principio, era demasiado. Ahora entiendo a la gente que odia el fútbol. Pero oye, la letra con sangre entra… y, al final, muy al final, acabé entrando en la dinámica de la primera temporada: hermanos enfrentados, también en las canchas, triunfo en el último minuto, redención, canasta ganadora, brotherhood, juego en equipo, novatadas, entrenamientos, entrenador cabrón rollo John Voight en Varsity Blues (The Beek plays football!)… Entré. Por eso luego flipé cuando, a finales de la primera y principios de la segunda, la serie manda al carajo todo el rollo del baloncesto, ¡es que no sale un balón Spalding ni de canto! ¿¿A cuento de qué este volantazo??
· Y es que los cambiazos a lo grande parece ser que es lo que se estila en la serie. Lejos de ser un show modélico en lo formal, One Tree Hill apuesta por el descontrol. Fíjate que a finales de la primera temporada ya tenemos a Lucas y Nathan, los dos hermanos protagonistas, habiéndose liado con las tres chicas de la serie: Peyton, Brooke y Haley (bueno, Lucas con su «Joey» no, no entiendo que no explotaran esto, aunque me gustaron las referencias a Dawson y Joey en los dos primeros episodios de la serie, en plan «queremos la bendición» de los que vinieron antes…). De hecho, a finales de la primera ya tenemos a una pareja ¡casada! y a Lucas y Peyton habiendo cortado ¡dos veces! La serie tiene nueve temporadas, así que entiendo que quemar etapas, así, a lo salvaje, es la marca de la casa y esto va a ser una montaña rusa del copón.
· No sabía que OTH apostaría por el MÁXIMO CULEBRONEO: accidentes de coche, comas, infidelidades, adolescentes con bambinos, robos de bebés en centros comerciales, Peyton metiéndose una raya… y entiendo que esto es tan solo el principio. No sé si cambiaron la fórmula a mitad de camino o si lo de «teenagers moping» era tan solo un disfraz y siempre supieron que esto iba a ser una mezcla de los años más locos de Sensa y The O.C., pero mira, ahí es donde vamos encaminados. La montaña rusa, para mí, aún está subiendo. Voy a agarrarme fuerte.
· Creo que Chad Michael Murray empieza bastante perdido, con ese Lucas modosito y «hermano herido» que no acaba de encajar con las mejores virtudes del actor (que son el carismilla, el desenfado y la molonidad en cierta cantidad -véase su personaje de cantautor canallita en la quinta temporada de Dawson Crece-). En la segunda temporada empieza a soltarse el pelo y Lucas digievoluciona a personaje menos moody y más, no sé, risueño. Prefería al Lucas inicial como prota de mi serie teenager, pero a veces se sentía una cáscara vacía, Chad Michael Murray no estaba allí realmente. Ahora, al menos, está.
· No entiendo la mayor parte de los bandazos de la serie (como abandonar el enfrentamiento shakespeariano entre hermanos en apenas 20 episodios, el entrenador tirano que se convierte en profesor chachi de lecciones de vida -el actorazo lo saca adelante-, los 300 peinados distintos de Moira Kelly…), pero lo de Brooke es lo que menos entiendo de todo. Sophia Bush hace lo que puede, que es bastante, para dar vida a un personaje, pero lo de Brooke es más bien un pintoyó donde los guionistas van probando cosas a ver lo que sale, a ver si algo se queda… Los cambios de Brooke y de la propia OTH me recuerdan bastante a la recuela de 9O21O, que nació más como producto que como serie y bien que se notaba con su continuo cambio de parejas a ver si damos con los que peguen de verdad…

· Me parece que Bethany Joy Lenz (Haley) les saca océanos de distancia al resto del reparto en lo que a interpretación se refiere (Hilarie Burton también deja algo, ese longing en su mirada…). En recaps pasadas creo que erré bastante al disgustarme su personaje cuando es de lejos lo mejor del show. Una actriz que está por encima del material que interpreta. Veremos si esta desdibujada Haley de la segunda temporada se reubica y vuelve a ser aquel personaje definido, inteligente y con las cosas claras de la primera… aunque ahora, al menos, está explorando su talento musical. Veremos.
· La llegada de una pareja de hermanos en la segunda temporada me ha recordado a cierta llegada de hermanos en la segunda temporada de otra serie teenager, ejem (es cansina mi comparación continua entre Dawson y OTH, sí, pero ¿qué esperabais?)… Aquí son dos «latinos» (mira, en diversidad OTH gana por goleada a Dawson) que a mí, personalmente, me aportan cero, pero parece ser que era de vital importancia dedicarle un episodio entero al hermano «proponiendo retos» a la peña como quedarse en pelotas en una tienda de ropa y sacarse un selfie y… oye, no sé, series teenager, what can I tell you.

· Adoro, pero ADORO, la canción de la serie. Jamás le doy a skip. ¿Cuando aparece el grupo de la serie en la propia serie cantando el tema de la serie? LA CUMBRE PARA CUALQUIER SERIE. Esto lo han hecho en OTH, y en Smallville. ¿Acaso salió Paula Cole cantando el I don’t wanna wait en el Ice House o en el Hell’s Kitchen? No. Grave error.
· Tardé en entrar (como con lo del basket) en la dinámica del personaje del padre horrendo y horrible de Nathan (y Lucas)… pero ok, ya lo pillo, es el villano al que nos encanta odiar y, sí, estoy ahí. Dan Scott es delirantemente villaneso y creo que Paul Johansson entiende perfectamente el chiste y se lo goza junto a todos nosotros (¡me muero por ver lo del perro y el trasplante de noséqué órgano!). Además, es un 90210 alumn (la original) y eso siempre suma.

En fin, ya os iré contando. El principio de la segunda temporada se me hizo un poco bola, demasiados cambios locos que disminuían el papel de ciertos personajes y tramas que me interesaban para apostar por una serie más coral, adulta y culebronesca; pero ya me voy amoldando a los limones que me da este árbol de la colina. Seguiremos informando.

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