EXPEDIENTE X CON MEJOR VESTUARIO, SCI-FI DURA, PACEY Y UN MAD DOCTOR, ¡TODO ESO (Y MUCHO MÁS) ERA FRINGE!
Creada por JJ Abrams, Alex Kurtzman y Roberto Orci, Fringe (que pudo llamarse The Lab al ser el laboratorio de Walter el «centro» de la serie) se estrenó en la FOX el 9 de septiembre de 2008, hace ya 15 años y un cachito. Proponía el uso de la «ciencia fringe» (o sea, ciencia marginal o límite, que emplea ideas especulativas) por parte de un equipo especializado, la denominada Fringe Division ubicada en Boston, Massachusetts (así en letras grandes y en 3D sobreimpresionadas en pantalla), para resolver casos un pelín complicados que se les presentaban al FBI. Bueno, esto era al principio, cuando era todo muy «mystery of the week», luego la cosa se puso mitológica y era ya NOVELITA BUENA. La serie concluyó el 18 de enero de 2013 al término de su quinta temporada (de tan solo 13 episodios) con el bonito número de 100 episodios en la buchaca. Let’s travel to that universe, again!

First things first: a Pacey le llamaban Peter pero todos sabemos que era Pacey en una serie de ciencia-ficción. Ya es bastante guay que un prota de Dawson Crece salga en otra serie de éxito (Joshua Jackson sí ha tenido alguna, pero no podemos decir que CSI Cyber o Don’t Trust the B—- in Apt 23 fueran exitazos de audiencia o crítica -aunque la segunda era divertidísima, maldita sea-), pero es que Fringe ya era buena de por sí, con todos aquellos casos marcianos investigados por la agente del FBI Olivia Dunham (Anna Torv) y el científico-loco-y-amante-de-los-regalices Walter Bishop (el estratosférico John Noble). Y no marcianos en plan ovnis y hombrecillos verdes, sino en plan «body horror», biotecnología, una cosa llamada «el patrón» que amenazaba con acabar con el mundo y un grupo de humanos con habilidades excepcionales con los que experimentaron de pequeños dándoles droguitas a tope (Cortexiphan)… resulta que Olivia era una de estas, pero esto lo fueron relegando a un segundo plano y sería PaceyPeter el que demostraría capacidades sobrehumanas para HACER COSAS MOLONAS según avanzaba la serie.
PaceyPeter empezó un poco como el chico para todo y nexo de unión entre «su padre el loco» (Walter) y los del FBI y poco a poco fue metiendo la cabeza hasta convertirse en parte imprescindible del grupo. Personalmente, nunca me creí su relación con Olivia (¡era otra vez una mujer adulta saliendo con un chiquillo del instituto de Capeside!), pero esto es más problema mío que otra cosa. Lo que sí me gustó, y lo que creo que es el corazón de la serie, es la relación de Walter y Peter y todo el TOCOMOCHO que hay entre padre e hijo. No puedo contar nada del tema, fuerzas oscuras podrían ASESINARME si lo hago, pero en la segunda temporada se rebela una cosa gordísima en el episodio «Peter». A lo mejor os da un siroco.

No me olvido de algo: a PaceyPeter le acosaba no sé qué grupo de malotes al principio de la serie, literalmente le querían partir las piernas por algún crimen-delito-deuda-loquefuera del que nunca más supimos… y es que esta y otras tramas fueron olvidadas, recortadas y reconducidas cuando la serie encontró su mojo verdadero: lo del universo alternativo. ¡Qué maravilla cuando van a ver el musical Dogs o cuando pagan los taxis con la huella dactilar… ¿o eso es de Regreso al Futuro y me estoy liando?!
Bueno, no sé, que esa Tierra B era muy jugosa y divertida, y cuando lo explotaron a base de bien (allá por la tercera y cuarta temporada) es cuando Fringe alcanzó unas cotas de calidad y adictibilidad inimaginables cuando empezó el show, que era una cosa más procedimental y aburridilla, con Olivia metiéndose cada dos por tres en aquellos baños de leche de burra a lo Cleopatra y poniéndose los pinganillos en la cabeza, uy uy uy…
En la tercera temporada de la serie, los de la FOX cambiaron Fringe de día y hora para pasarla al «horario de la muerte» (viernes noche, que es cuando la gente sale y esas cosas, pero yo no, porque soy viejo y quiero cenar en casa y me acuesto pronto y la gente en general no es que me ap— bueno, no nos metamos en esto). Lo curioso es que fue en esta tercera temporada, la que en teoría condenaba la serie al ostracismo, la que sobresalió más a nivel creativo, con sus continuos viajes entre universos, los Observers ahí a tope con su observing, la relación de PaceyPeter y (B)olivia… El tercer año de Fringe es un locurón absoluto y no recuerdo un enganchón igual a ninguna serie (bueno, vale, digamos que prefiero no recordar los otros). La cuarta baja un poquito, y la quinta… pues mira, te confieso que la quinta me decepcionó un poco, esperaba un final más apoteósico y/o redondo.

Otros personajes habituales de la serie eran el amenazador e imponente agente Philip Broyles (Lance Reddick, D.E.P.), Astrid Farnsworth (Jasika Nicole), de la que siempre me acuerdo porque comparte apellido con el viejo de Futurama y porque Walter le cambiaba continuamente el nombre a la pobre*, aunque había bastante buen rollito entre ambos; de hecho, diría que Astrid es la que mejor entendía a Walter (quitando a la vaca, claro); la primero malísima y luego cool pese a su brazo robótico enguantado Nina Sharp (Nina Sharp es un nombre guay), que era la que estaba al frente de Massive Dynamics (una empresa chunguísima y que no os cuenten películas); William Bell (Leonard Nimoy, Spock himself!, como el fundador de Massive Dynamics, D.E.P.); David Robert Jones (Jared Harris, un VILLANO con mayúsculas que quería venir a nuestro universo a perjudicarnos en gran medida, ¡en gran medida!) y algún otro pájaro que eran del Fringe Team en ambos universos, o solo en un universo, o… mira, he perdido los croquis donde lo tenía todo apuntado.
El episodio más recordado de la serie es «White Tulip» (segunda temporada), en el que Robocop quiere viajar al pasado para evitar la muerte de su prometida y en el que Walter tiene unos remordimientos de conciencia que flipas. De hecho, la serie es esto: explorar los sentimientos de Walter y su relación con PaceyPeter. ¡Menudo conflicto y menuda serie! Hubo episodios musicales (Brown Betty, episodio 40 de la serie), episodios con dibujos animados (Lysergic Acid Diethylamide, episodio 62) y la siempre pero nunca satisfecha promesa de un cross-over con los agentes Mulder y Scully (tenían que haberlo hecho y lo sabes).
Como detalles curiosos, sabed que el piloto se rodó en Toronto y costó 10 millones de dólares, que la difunta web Television Without Pity criticó duramente la actuación de Anna Torv en la primera temporada («fría y acartonada», ups), que la gente solía ver los episodios de Fringe grabados (el TiVo ese que no conocimos en España hasta hace dos días) y que esto era un gran problema para la FOX (como intuía Joshua Jackson)… y luego está lo de los pósters promocionales.
Básicamente, se trataba de un «juego para muy cafeteros», ya que mediante la inclusión velada de «glifos» (signo mínimo de la escritura maya, que equivale a una palabra o una sílaba) en los mismos se incluían pistas para descifrar la resolución de un episodio o claves del destino de un personaje. Yo soy un poco chorlito y nunca descifré nada en absoluto (como las pistas/acertijos dentro de los propios episodios, antes de cada corte para publicidad) pero si visitabais en su momento la Fringepedia podéis ir directamente a la soluciones, ¡sin nada que pensar! ¡Bravo!
Una cosa que sí que pillé porque hasta la gentuza como yo podía pillarlo era como los títulos de crédito variaban según la temática de los episodios o la temporada: nuevos colores y conceptos/frases aparecían dependiendo de si el episodio acontecía en un universo alternativo, un futuro distópico o en el pasado. Aconsejo, para profundizar en esto y en todo el desarrollo de la serie y la evolución de «procedimental» o «mitológica» que sufrió la misma, consultar el excelente artículo en inglés que está en la Wikipedia.
*Me ha disgustado conocer unas declaraciones de Jasika Nicole en las que se mostraba frustrada con el chiste de que se olvidaran de su nombre en la serie (se ve que un director de la serie también olvidaba el suyo real) y con el hecho de haber sido tratada de forma distinta a la del resto de actores (a los que iban a recoger en coche mientras que ella tenía que ir al plató en metro…). La actriz declaró mantener una mala relación con los responsables de Fringe, afirmó sentirse insegura en el trabajo (su primera serie grande) y dijo que era un «espacio no seguro». Glups.

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