Infelices para siempre: El conejito que habla (y fuma y bebe y dice tacos y…)

SUERTE DE VERSIÓN ALTERNATIVA DE ‘MATRIMONIO CON HIJOS’, ESTA SERIE TRIUNFÓ POR NIKKI COX… Y EL SEÑOR FLOPPY, UN «ENCANTADOR» CONEJITO DE PELUCHE

Infelices para siempre es una sitcom de aquellas antiguas, con risas falsas (aunque en su emisión en La 2 se las cargaban o las ponían tarde o qué sé yo, era un doblaje raro), que se emitió en la WB del 11 de enero del 95 al 23 de mayo del 99; un total de 100 episodios distribuidos en cinco temporadas que me divirtieron bastante. Recuerdo que en el cole la llamábamos «la serie del Señor Floppy», y es que la estrella de la serie era ESE CONEJO DE PELUCHE QUE HABLABA.


Jodie Foster hizo un uso audaz de los peluches en su película El Castor, en la que dicho animal de peluche servía para que Mel Gibson expresara sus más oscuros pensamientos (esto era antes de que cancelaran a Mel Gibson y posteriormente resucitara… si es que a salir de villano en Los Mercenarios y la serie de John Wick podemos llamarlo «resucitar»). Y, si bien en Infelices para siempre el peluche no expresaba pensamientos tan negros como los del castor del film mencionado, sí que puedo decir que mi querido Señor Floppy era un estupendo personaje cómico que funcionaba tanto por su humor negro como por su capacidad para dar voz a las frustraciones del día a día del padre de la familia protagonista.

La serie se centraba en el complicado matrimonio de los Malloy, Jack (Geoff Pierson, que lo hacía fenomenal) y Jennifer (Stephanie Hodge, otra que ídem), y sus hijos adolescentes, Ryan (Kevin Connolly) y Tiffany (Nikki Cox, que lo hacía requetebien y no puedo ocultar que era una de las razones para ver la serie). Luego había otro hijo, el pequeño, Ross (Justin Berfield), que daba bastante lata rebelándose contra su condición de «hijo olvidado» (¡y es verdad que lo era!). En las dos primeras temporadas teníamos también por allí a la abuela, una plasta de cuidado interpretada por Joyce Van Patten, que acabó siendo eliminada de la serie porque, afrontemos ya esta verdad, LOS ABUELOS NO INTERESAN. Respeto a nuestros mayores, son sabios pese a que se cuelen en el mercado y en el autobús, pero en mis obras de ficción pues no me enganchan… aún me acuerdo de la abuela aquella que nos metieron a caponazo en los primeros episodios de la recuela de 9O21O, ¡menudo infierno!

La serie empezaba con Jack expulsado de casa por Jennifer y teniendo que vivir en un apartamento (más adelante será el sótano de la casa familiar) con la única compañía de su conejito de peluche, el Señor Floppy (que tenía la voz de Bobcat Goldthwait, un auténtico crack en esto de poner voces y que también ha hecho sus pinitos como director de cine). Las conversaciones de Jack y el Señor Floppy eran lo que le daba vidilla al show, que era una sitcom políticamente incorrecta (al menos, para finales de los 90) y hasta un poquito salvaje en algunas tramas, pero que no debaja de ser una telecomedia al uso. Con el paso del tiempo, Nikki Cox se convirtió en la estrella del show y la serie viró más hacia sus tramas, hasta tenía sus amoríos de high-school y tal (la serie inicialmente iba a ser un producto para el lucimiento de la madre, a la que acabaron matando en la cuarta temporada pese a que regresara como fantasma, jajaja… con lo que se demuestra que Infelices para siempre se fue arrimando continuamente al sol que más calentaba). Debajo tenéis a Floppy contestando cartas de los lectores en los créditos del show:

Leo en la Wikipedia, porque yo todo esto lo saco de la Wikipedia (a ver si os creéis que mi memoria retiene todos estos detalles), que el final de la serie es Jack mandando a Tiffany a estudiar a Harvard y ganando tanta pasta que se le acaban los problemas, por lo que ya no necesita al Señor Floppy… que vuelve a ser un peluche inerte y sin la capacidad de hacer que todos nos desorinemos de la risa. Oh, no, Mister Floppy… siempre se van los mejores. Luego parece que hay un requiebro final con Floppy resucitando porque Jack empieza a darle a la bebida. Pues vale.

Si la serie tenía su gracia (y recuerdo que la tenía -no sé cómo aguantará hoy en día, no era desde luego una serie que tuviera mucho respeto por nada y puedo decir tranquilamente que la recuerdo como misógina y vete tú a saber cuántas cosas más-) es porque Jack representaba a ese señor absolutamente quemado, cínico, con problemas de dinero y claros síntomas de depresión, hastiado de una vida de la que no puede escapar. Si esto no es un personaje con el que identificarse, yo ya no sé. Y hablar con un peluche malhablado, fumador y pervertido que solo él puede escuchar (Floppy se «hacía el muerto» cada vez que aparecían por allí la mujer o los hijos) provocaba algunas de las conversaciones más hilarantes que recuerdo yo en una sitcom de este tipo. La serie jamás ha llegado a los niveles de las grandes del género, pero no todo puede ser caviar, también se agradece el pan y la mantequilla.


Como datos curiosos, os cuento que Jamie Randy Meeks Kennedy apareció en un episodio como un fumeta del insti de Tiffany, que Kristanna Loken (la Terminatrix de Terminator 3) salió en bastantes episodios de la tercera temporada como la «némesis» de Tiffany en el instututo (Nikki Cox, por su parte, aparece brevemente en Terminator 2), que la serie fue creada por los mismos que crearon Matrimonio con hijos para la FOX (Ron Leavitt y Arthur Silber, de hecho en sus fases iniciales era conocida en los pasillos de la WB como Divorciados con hijos), que la canción de los créditos es una versión de Hit the Road Jack de Ray Charles (aquí es donde yo descubrí la canción y solo por esto ya me mereció la pena), y que los de la WB obligaron a meter de vuelta a la madre en la serie porque «hacer de fantasma no es tan gracioso como creíamos que iba a ser»… y esto es una trama real que se pudo ver en la serie, jajajaja. Este era el tipo de humor de la serie. Y a mí me hacía apaño.

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