¿Y si me hago Wedding Planner? Las aventuras de una CM en paro

Que mi búsqueda de empleo está siendo un desastre no es ningún secreto. Ofertas en la que no encajo porque piden conocimientos muy concretos como que te apasione la aviación de lujo (José Luis, soy CM cobrando el salario mínimo, como me va a apasionar la aviación de lujo si no tengo ni para el alquiler) o esas ofertas que me exigen como requisito tener coche propio (cuando no me renové el carné por no pagar los 60 euros porque se me salía de presupuesto).

Pero lo mejor de todo es la oferta que vi anoche. Community Manager/Wedding Planner. Yo ya me estaba imaginando a lo Jennifer Lopez y ligándome a Matthew McConaughey (debería añadir a mi CV que sé escribir este apellido sin usar Google), pero es que me piden de 2 a 3 años de experiencia y yo en los últimos seis años solo he ido a una boda y de invitada.

¿Puedo convalidar mi conocimientos en comedias románticas con años de experiencia? Algunas cosas he aprendido a lo largo de los años.

  • En El Padre de La Novia aprendí a dejar a Martin Short hacer su trabajo si no quiero que toda mi familia me considere un tacaño. También pensé en nunca ignorar a mi propio padre el día de mi boda (por aquellos tiempos pensaba que tendría alguna posibilidad de casarme). La pena que me da Steve Martin en esta película es insoportable. Debo confesar que siempre lloro con la película.
  • En The Wedding Planner aprendí a no tontear con el novio a punto de casarse, especialmente si me encargo de la organización de la boda. También a no justificar que el novio me intentase ligar con el «no, pero es que en realidad no están enamorados»… eso es una triquiñuela de guion para que no te caiga mal Jennifer Lopez.
  • En Bride Wars aprendí que la mejor solución hubiese sido una boda conjunta. Nos hubiésemos ahorrado muchas peleas, disgustos y tintes de pelos horrible. También a no decir que sí a tu novio simplemente porque es lo que toca si en realidad estás en una relación que no te hace feliz.
  • En La Boda de Mi Mejor Amiga que proyectarán en el ciclo de Malditas Bastardas el 21 de marzo, aprendí a no relegar a mi mejor amiga a un segundo plano por una nueva amistad… no vaya a ser que empiece la guerra de novias y acabe cagándome en un vestido de novia. Como tengo más posibilidades de ser invitada que novia, alegrarme de que no me hayan hecho la principal Dama de Honor e ir directamente a por la comida y la barra libre y que se encargue la nueva amiga de todo el marrón.
  • En You Again aprendí que destrozarle la boda a tu hermano, por mucho bullying que te hiciera la novia en el instituto, no está del todo bien. Por mucho que siga pensando que la chica no se merezca a mi hermano, porque yo qué sé, también existe el divorcio… ya llegará.
  • En La Boda de Mi Mejor Amigo con Julia Roberts y su vertiente masculina con Patrick Dempsey aprendí que si mi mejor amigo con el que hace tiempo que no hablo, se da un golpe en la cabeza y le parece la idea más inteligente del mundo invitarme a su boda ignorando lo complicado de nuestra relación, mandarle directamente a la mierda, decirle qué se ha fumado y que se meta la invitación por el culo… O ir vestida de rojo si avisar y marcarme un I bet you think about me de Taylor Swift.

Yo creo que todo esto como curriculum estaría bastante bien. Ese puesto es mío.

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