Sliver: Sharon Stone Acosada (y, el espectador, también)

¿Sabes cuando te pones una peli que viste de teenager en plan «aquella recuerdo que molaba» y la pillas con muchas ganas y van pasando los minutos y dices «pero qué invento es este»? Bueno, pues algo así me pasó el otro día cuando me puse una de Sharon Stone y pensé que más me hubiera valido estarme quietecito y seguir viendo la séptima temporada de Lydia Bosch (yo ya estoy en plan series para señores viejos, solo me desvían de esa senda los muchachos de Capeside…).

En esta peli, el ascensor da directamente a los pisos de la peña, imagínate que vienen un día tus padres sin avisar, con el piso hecho unos zorros… Uy, quita, quita…


Con guión de Joe Eszterhas (Instinto Básico) sobre un libro de Ira Levin (¡el de La semilla del diablo o Los niños del Brasil!), dirigida por Philip Noyce (¡productor ejecutivo de Tru Calling! ¡en Brenda Forever te damos la información que interesa!), protagonizada por una Sharon Stone so hot right now (la actriz, a la que se refieren en Scream porque era LA ACTRIZ del momento, venía de protagonizar Instinto Básico y… emmm… el anuncio de Freixenet de debajo junto a Antonio Banderas); y apoyada por secundarios como Tom Berenger, Martin Landau o la mismísima Meghan de Felicity (Amanda Foreman), uno esperaba que este thriller erótico noventero fuera, si no bueno, por lo menos sí emocionante o loquísimo… pero ni lo uno ni lo otro. Sliver (Acosada) se queda en tierra de nadie, en un thriller blandurrio sin giros ni misterios que desvelar (está todo el pescado vendido desde el minuto 10); y que, quitando esa fascinación del cine mid 90s por las cámaras y la obsesión por mirar las vidas de los demás (que nos daría luego pelis como EdTV, El Show de Truman o Enemigo público con el recientemente readmitido en mis afectos Will Smith), no aporta absolutamente nada.


Salvo (si es que esto puede considerarse un «aporte») las dos o tres escenitas morbosas de Sharon Stone y el pánfilo de William Baldwin, al recientemente le dio por meterse con la Stone en Twitter, en fin… Pero vamos, que hasta las escenas «morbosas» son apagadísimas y como hechas por un funcionario, mirando el reloj para ver cuando se puede ir a casa, así que ya me contarás. El argumento (la Sharon, recién mudada a un edificio chungo, es acosada por algo o alguien que parece observar todos sus movimientos y ya está, fin, no hay más) tampoco es que fuera para tirar cohetes, pero un poquito de alegría y/o intríngulis sí que podían haberle sacado. La frase promocional del póster decía «Te gusta mirar, ¿verdad?». Bueno, pues no.

Cuando el psicópata que te observa es un duende azul… El verdadero peligro…


PD. En la sección de trivia de IMDB podéis encontrar decenas de datos de la producción del film mucho más interesantes que la peli en sí, como que el co-protagonista podía haber sido, en vez del torcuato de Billy Baldwin, alguien como River Phoenix, Johnny Depp o Val Kilmer…

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