
Ya me he visto la nueva serie de Kristen Bell y Adam Brody, Nobody Wants This disponible en Netflix. Sí, los sueños de todos los millennials se cumplieron con el crossover entre Veronica Mars y The OC, pero aún hay más.
La serie está creada por Erin Foster, que tuvo una pequeña participación en la tercera temporada de The OC y es hermana de Sara Foster, que protagonizó el reboot/spin off de Sensación de vivir, 90210.
Nobody wants this está ligeramente inspirada en su relación. Joanne (Bell) es una mujer soltera que intenta labrarse una carrera en el mundo del podcasting junto a su hermana. Tienen un programa en el que hablan de citas, sexo y relaciones. Se empiezan a abrir ciertas oportunidades profesionales, mientras que Joanne comienza una relación con un rabino (Brody) al que conoció en una fiesta de una amiga.
La personalidad de Joanne y su falta de sentimiento religioso chocan con el chico bueno de Noah que viene de una familia judía que se toma muy en serio su cultura y tradiciones. Noah además tiene que valorar la problemática de salir con alguien no judío si quiere seguir avanzando en su carrera como rabino. Además, ¿qué pasará ahora con el podcast de Joanne ahora que ha encontrado una pareja estable?
La serie se ve de un tirón, la química entre los actores es increíble y a pesar de todos los inconvenientes que aparecen, quieres que lo suyo tenga un final feliz. Y eso que a veces, no parece que se lo merezcan. Sobre todo por parte de Joanne que tiene tendencia a autoboicotearse por el miedo a convertirse en su madre y dejar que le rompan el corazón. Mete la pata varias veces y la falta de confianza en su relación y en sí misma está llevada de forma muy realista.
Los secundarios son divertidísimos y te sacan de quicio en varios momentos. Si las familias controladoras te dan un poco de ansiedad conectarás perfectamente con lo que tienen que aguantar Noah y Joanne.

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