Vosotros sois muy jóvenes, pero en 1999 el mundo estuvo a punto de acabarse. El 31 de diciembre, cuando las manecillas (¿por qué manecillas y no bracillos?) del reloj se acercaban a la medianoche para dar paso al año nuevo, todo iba a saltar por los aires; se suponía que todos los ordenadores y sistemas informáticos de la Tierra iban a petar, incapaces de adaptarse a otra secuencia de dígitos que no empezara por «19», y que los cajeros dejarían de dar dinero, las torres de control no podrían guiar a los aviones, el tráfico enloquecería… y al final nada de nada (fue un poco bajona, to be honest). Es lo que se llamó Efecto 2000 o Y2K (Year 2 K=kilo o 1.000). Los muchachos de A24 han hecho una película sobre el tema, y es un slasher, y una comedia, y una de ciencia-ficción, y es todo a la vez, y tiene una pinta de viaje nostálgico que flipas. Ah, y suena Chumbawamba.

¿Cómo no adorar desde ya un producto cuyo trailer está punteado por una de las canciones más icónicas de los late 90s que hasta sonaba en el episodio piloto de Dawson Crece? I get knocked down, but I get up again, You’re never going to keep me down… ¡Mítica! Hasta me compré el CD (error, no había ninguna a su altura). Y2K está protagonizada por, entre otros, por my man Mason Gooding, Rachel Blancanieves Zegler (que sustituyó a Jenna Ortega por sus problemas de agenda) o nuestra adorada Alicia Silverstone. Yo no necesito verla para decir: OBRA MAESTRA. Debajo, el trailer:

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