Me gusta más un true crime que a un tonto una tiza, es así, no os voy a mentir (con lo de NXIVM estaba absolutamente living). Este género, denostado por muchos, adorado por tantos otros, plantea dudas sobre la propia moralidad del espectador: ¿está bien ver/consumir un documental/producto que trata un caso, seguramente un asesinato/secuestro/acoso, en el que hay víctimas? ¿se está dando voz a los asesinos/secuestradores/acosadores? ¿acaso es correcto dedicarle nuestro tiempo, y dinero, a productos audiovisuales que explotan tragedias con las que han sufrido los protagonistas de estas historias, así como sus amigos, familiares, compañeros de trabajo…? Mirad, es un tema interesante que cada uno deberá examinar internamente. Yo, personalmente, me fío de mi baremo: todo lo veo con el máximo interés y, si creo que el true crime hace daño a alguien o es, directamente, una explotación miserable del dolor ajeno, intento no darle bolilla. O, al menos, eso es lo que intento. En el caso de Una actualización de nuestra familia, estamos en terreno seguro: es un true crime lite, en el sentido de que no hay víctimas… pero, al mismo tiempo, es un terror tan doméstico, cercano y posible, que da bastante yuyu ver sus tres capítulos.
Yo lo insertaría en la misma liga que otros productos del estilo; pienso, por ejemplo, en el documental de aquella pareja que iba de casementera y resultó ser un fraude bien gordo (causando bastantes daños psicológicos en varios de los afectados, no quiero quitarle gravedad al caso). Lo que quiero decir es que en Una actualización de nuestra familia no tenemos sangre, investigaciones policiales (bueeeeeno, una miqueta de esto, hay), cadáveres y toda la vaina. Lo que tenemos (vamos, señor, cuenta ya de qué va esto) es una YouTuber que empezó a contar el día a día de su familia y, en cuanto vio que el tema de tener bebés disparaba las visualizaciones y las publicidades pagadas por marcas, se lió la manta a la cabeza: cada vez más bebés y, cuando eso no era suficiente, adoptar un niño asiático. Spoiler (not really): NO SALE BIEN.
No os voy a dar todos los detalles de la «trama» (corcholis, de nuevo los debates éticos, estamos hablando de vidas reales… ¿o no tan reales puesto que la YouTuber y su marido «escenificaban» todo para la cámara?), tan solo os diré que organizar tu vida en torno a lo que genera más interés a tus followers puede traer malísimos resultados a tu vida personal. Luego está lo de la cancelación cuando esos mismos seguidores creen que has obrado mal y que les «debes» una explicación (llevamos apoyándote desde que no eras nadie, si te has comprado una mansión es gracias a NOSOTROS)… En fin, siento hablar casi en enigmas y de forma deslavazada. El resumen es este: Una actualización de nuestra familia, que podéis ver en Max, es un documental inquietante sobre una pareja igualmente inquietante, al que le sobra por lo menos un capítulo (las historias secundarias me interesan cero coma cero) y con el que podéis comprobar lo lejos que es capaz de llegar una persona con tal de mantener su tren de vida. A veces, tan lejos, tan cerca del sol, que te acabas quemando.

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