Querida Final Destination Bloodlines:
Sabes que en Brenda Forever otra cosa no, pero amor por el cine teen de finales de los 90 tenemos para dar y regalar. A tu saga, Destino Final, la adoramos. Cuando supimos que estaba en marcha una secuela de estas que son secuela/reboot/todo a la vez, nos pusimos a aplaudir con las orejas. Sin embargo, el miedo estaba ahí… y no el miedo que mete La Parca en tu franquicia en todas las entregas, sino el miedo ante el resultado del invento, ¿sería una puesta al día de esa idea que tanto nos gustaba, la de un slasher sin asesino cargándose a la peña… o sería, por el contrario, una fotocopia sin gracia de las pelis originales con guiños y cameos gratuitos? Bueno, pues se acabó tener miedo. Destino Final: Lazos de Sangre es una de las mejores películas de la saga, ¡qué bueno que volviste!

Vale que la familia protagonista no tiene a los personajes, digamos, más apasionantes del mundo (quitando a este tío tan crack y, un poco, a la prota), pero eso va un poco en el ADN (en la bloodline, digamos) de la propia franquicia (personajes desechables que sirvan únicamente de víctimas para La Muerte)… y es que, además, haces tantas cosas bien que no puedo sino aplaudirte: la premonición/muerte que abre la película es LA MEJOR MEDIA HORA DE TODA LA SAGA, la forma en la que jugáis con la fórmula esta vez (es una peli de Destino Final, pero no cómo la esperas -al guión los de las dos últimas Scream y la reivindicable La Acompañante-), el bonito homenaje a Tony Todd (y no me refiero solo a ese diálogo tan poderoso), las muertes absolutamente macarras y faltonas, con ese puntito de surrealismo y humor que siempre han acompañado a los asesinatos de esta saga de terror… En todo lo importante sacas un 10.

Qué más da si el último acto es un poco funcionarial, si alguna muerte recuerda a otras de secuelas previas (¿intencionadamente?) o si os habéis olvidado de traer a algún personaje de vuelta (aunque admito que los homenajes a las pelis clásicas, por breves -¡fugaces!- que sean, me han gustado); lo mejor que puedo decir de ti es que muchas veces me pusiste una sonrisa tontorrona en la cara, ¡estaba disfrutando tanto como cuando Alex Browning enloquece en el avión y trata de convencer a sus compañeros de clase de que se bajen porque va a explotar! Me lo he pasado pipa en el cine.
Muchas gracias, Final Destination Bloodlines. ¿Para cuándo la siguiente?
XoXo
Juan

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