El verano en que me enamoré (¡y ese final!) arrasa en Prime Video

El verano en que me enamoré se ha convertido en la serie teenager más comentada de los últimos años. La serie de Prime Video, adaptación de los libros de Jenny Han, mezcla esas cosas que tanto nos gustan por aquí: romance adolescente, amistad y ese aire nostálgico del primer amor de verano. Y si es en un sitio tan precioso como Capeside Cousins, mejor que mejor. Verano Wapa, que así llama a la serie una ex-compi de trabajo, está protagonizada por Isabel «Belly» Conklin y dos hermanos, Conrad y Jeremiah Fisher, que se la quieren llevar al huerto están enamorados de ella y que forman, por tanto, ese maravilloso triángulo amoroso a lo Dawson-Joey-Pacey o Ben-Felicity-Noel. Dicho triángulo es explorado durante tres temporadas y lo hacen tan bien que la serie ha conquistado tanto a los adolescentes como a aquellos adultos que buscan una serie fresca, emotiva y llena de momentos inolvidables… y también a los que buscan una película con estas características, ¡porque acaban de anunciar que tendremos adaptación cinematográfica que rematará la historia! Aquí un artículo con teorías sobre por donde podría ir (ojo, spoilers del final de la serie… como en los párrafos que vienen)


Verano Wapa empieza dawsónica al cien por cien, con personajes adolescentes explorando los primeros besos, las primeras citas y esos amores de verano tan potitos… para ir convirtiéndose en una serie más madura, oscura (esa segunda temporada) y adulta (el salto temporal de la tercera temporada está realizado mucho mejor que otras series adolescentes, es todo más fluido -si bien la EP (Etapa París) la he sentido como una temporada extra y casi me ahogo con tanta angustia existencial-). Ahora comento lo que me ha parecido el final a mí, pero antes os diré esto como lo más positivo de la serie: está escrita con tacto y buen gusto, su «misterio paranormal» no es otro que el corazón de los adolescentes (¡el mayor de todos!) y la música suele estar muy bien elegida (dudo mucho que Taylor Swift no sea co-productora de la serie, raro es el capítulo en el que no suena).


SEMI-SPOILERS!! ¿El final? Pues una serie o peli que acaba con una o un enamorado corriendo por la ciudad/estación de tren o bus/aeropuerto en busca del objeto de su afecto siempre, SIEMPRE, tendrá mi cariño y apoyo incondicional. Aunque los quiebros y requiebros que le meten a la historia de Belly y Conrad y Jeremiah llegan a rozar el límite «quinta vez que Dawson y Joey rompen, ahora por patata», lo cierto es que los actores están muy bien y lo hacen todo bastante creíble. Aquí tengo que destacar no solo al triángulo protagonista (Lola Tung-Belly, Christopher Briney-Conrad, Gavin Casalegno-Jeremiah), sino especialmente a dos actores cuyos personajes empezaron desagradándome y acabé amándolos muy por encima de los protas: estoy hablando de Sean Kaufman (Steven, el hermano de Belly) y Rain Spencer (Taylor, la mejor amiga de Belly). Mis aplausos tanto para ellos como para los guionistas, que han trabajado maravillosamente sus personajes y relación para darme algo fresco, más «terrenal» y comicastro que la tortuosa historia amorosa principal (salvando las distancias, algo así como los Seth-Summer que hacen el contrapunto a los intensos Marissa-Ryan).

En el reparto también hay sorpresitas como Tom Everett Scott, el prota de That Thing You Do de Tom Hanks ahora haciendo de padre (of course), mi queridísima Elsie Fisher de Eight Grade (por favor, mirad esta peli) y aquella pobrecilla adaptación de El exorcismo de mi mejor amiga, o Kyra Sedgwick, una auténtica veterana (con hija ya protagonizando hits de terror) que viene a reforzar el rollito elegante de la serie.

El remake de Dawson Crece convirtió a Pacey y Dawson en hermanos, ¡y arreando!


El verano en que me enamoré, además, hace una cosa muy interesante que es ir orillando cada vez a los personajes adultos para centrar la serie en lo que verdaderamente importa: los chicos. Visualmente, además, tiene la ventaja de estar rodada en Wilmington, Carolina del Norte, un auténtico paraíso, algo así como La Meca para nosotros los creyentes en la religión del Drama Teenager. Musicalmente, además de Taylor Swift y la gente que suena hoy en día, tenemos acertadas reinterpretaciones de temas clásicos de finales de los 90 (aunque esa nueva versión del Kiss Me de Sixpence None The Richer no tiene absolutamente nada que hacer contra la original -facts-).

Respecto a la resolución del triángulo amoroso, y puesto que no tenía ningún caballo en esta carrera (en otra lo tuve y palmé), he disfrutado simplemente con el desarrollo de los acontecimientos y la decisión final de Belly… hasta que llegue la peli, claro, que a saber que nuevos giros de guión tenemos (lo de la tercera temporada es una locura, cada episodio acaba más en alto que uno de 24). ¿Me ha agotado un poco toda la epopeya parisina? Pues mira, sí, no os voy a mentir, quería que me dieran ya el final de la serie y que dejaran de enredar. Pero entiendo que el pueblo estuviera con el corazón en un puño, se merecen su Dawson Crece. Yo ya tuve la mía. Y sigo enamorado de ella, maldita sea.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Blog de WordPress.com.

Subir ↑