El otro lado de la cama llegó a los cines en 2002, hace ya 23 años, que se dice pronto, y con el estreno de la tercera parte, Todos los lados de la cama, me apetecía volver a verla. Dos cosas son ciertas al mismo tiempo en la película: es una tontería mú grande y, gracias a esa ligereza, es una peli divertidísima. ¿Se puede ser sesudo, profundo y divertido? Supongo. Pero con engaños y líos de camas (que es algo que el cine español ha trabajado con orgullo desde siempre), parece mucho más sencillo. Aquí el guión de David Serrano es divertido, y la dirección de Emilio Martínez Lázaro es más que correcta (algún número musical está muy bien resuelto), pero lo que sin duda eleva esta película por encima de la suma de sus partes es su afinadísimo (y no precisamente en el tema de cantar, ejem) reparto:

Ernesto Alterio, Willy Toledo, Paz Vega y Natalia Verbeke (estas dos que ya habían coincidido tres años antes en Nadie conoce a nadie, thriller de Mateo Gil que reivindicaré siempre) están graciosísimos y, por muy mal que se porten o se dejen de portar con sus respectivas parejas, no puedes sino estar siempre a favor de ellos, hacen de sus personajes seres entrañables (confieso que me he tronchado con el de Ernesto Alterio, cuando originalmente me quedé más con Willy Toledo).

Las canciones son hits del pop español bastante populares y, como digo, no encuentran las mejores voces en los actores protagonistas, pero es una fórmula novedosa en el cine español (o lo fue en su momento, tanto es así que generó series como la fallida Paco & Veva o adaptaciones teatrales aquí y fuera de España) y en la película funcionan estupendamente. Mi favorita tiene que ser a la fuerza Las chicas son guerreras, porque el personaje de Alberto San Juan (el VIP de la película, sin duda) es una cosa tan exagerada, ridícula y patética que es imposible no desorinarte cada vez que habla (su «un tema» yo lo pongo a la altura de las frases de Manquiña en Airbag).

Salen además en papeles pequeños o mínimos Leticia Dolera, Javier Gutiérrez, María Esteve (¿quién la engañaría para hacer dramas con lo graciosa que está aquí?), Secun de la Rosa, Nathalie Poza… un quién es quién del cine español, vamos. El argumento (infidelidades entre dos parejas de amigos) es lo de menos, lo mejor es disfrutar de las canciones y aquel momento fugaz del cine español en el que supo enganchar con todos los espectadores de una manera arrolladora. Yo la he vuelto a disfrutar.
