Los 2 lados de la cama, que llegó a los cines tres años después de El otro lado de la cama, intenta ser más de lo mismo… pero se queda en una fotocopia de esas que salen movidas y se superpone un margen o sale muy negra una parte o, vamos, que no luce igual que el original. Es todo más soso, menos orgánico, más «vamos a cantar porque toca» (¡hasta hay una escuela de danza en la película, basta ya de inventar excusas para el cante y el baile!). Aún así, los actores siguen estando divertidos (se le da más peso a la dupla Alberto San Juan-Secun de la Rosa y son tronchantes, María Esteve también amplía su tiempo en pantalla y se agradece) y hay dos o tres números musicales la mar de simpáticos. Pero lo que verdaderamente merece la pena de esta secuela es Pilar Castro, estrella absoluta de la función (eliminaron su personaje de la primera parte y, parece ser, será la prota absoluta de la tercera, Todos los lados de la cama).

La peli intenta ser transgresora con la «originalidad» de que ahora una de las parejas es lesbiana (Lucía Jiménez -la que mejor canta de toda la saga- y Verónica Sánchez) y de que Ernesto Alterio y Willy Toledo se montan un trío con Pilar Castro… pero esto en 2025 pues es como si fueran tramas de una señora yendo a comprar unas pechuguitas de pollo al mercado, pues muy bien, «más cositas», que dirían los tenderos. Las canciones son aún más famosas que las de la primera parte, pero los números musicales me han parecido bastante menos originales que los de aquella. La verdad es que se echa en falta a Paz Vega y Natalia Verbeke, que le daban (cierta) profundidad y (mucha) dulzura a sus personajes, y sus relaciones con Alterio y Toledo eran más «de verdad» que las que tienen estos con Pilar Castro, que por muy bien que esté, que lo está, entra y sale de la peli como un vendaval.

Los 2 lados de la cama nació únicamente como producto, había que capitalizar el exitazo de la original, y canta mucho (pun intended) la poca chicha narrativa que hay, las canciones quedan como islotes en mitad de una historia sin nada que contar (salvo una especie de medley o mash-up lleno de hits del pop español que se cantan enfrentados Willy-Ernesto VS. Verónica-Lucía que me resultó verdaderamente divertido) y lo único que queda es el esfuerzo de unos actores que lo dan todo con tal de entretener al personal. Veremos si la tercera parte se acerca más a lo que fue la saga en su inicio.

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