Maxton Hall: Recap 2×04 Secrets

En Maxton Hall hacen sexy hasta una secuencia de comer espaguetis con la familia, ¡pero esta gente qué adicta es a lo bonito, lo delicado y lo sensual! Van y le ponen un slow-motion y una musiquita guapa a James almorzando pasta en casa de Ruby (antes, por supuesto, se han magreado un poco en el cuarto de la chica y han intentado tramar un plan para estar juntos… y es que no se le pueden poner puertas al mar; y cuando digo «mar», digo «amor»). Hace ya medio mes que no me ponía con la serie y, para qué engañarnos, ya echaba de menos a estos dos cuyo amor es imparable (espero que me lea el estúpido padre de James: ¡¡que es imparable, señor, entérese!!).

No lloréis, que me voy a casar con ella (o sea, James con Ruby)


Pues eso, que los chicos vuelven juntos y deciden ocultárselo a todo el mundo, lo que tiene bastante sentido = si no saben que estamos juntos, no nos pondrán obstáculos en el camino… puesto que no hay camino que interrumpir. Elaine Ellington, la pija rival de Ruby, la invita a una fiestuqui en plan «enterremos el hacha de guerra», pero con evidentes intenciones aviesas enterradas (sí, este tipo acaba de escribir intenciones aviesas aterradas, pero de qué va). En la fiesta, en la que van todos de blanco porque TODO-TIENE-QUE-SER-TEMÁTICO-ALWAYS, Elaine le echa nosequé droja en el Colacao a la pobre Ruby… pero le sale mal la jugada porque a Ruby le quitan la bebida de la mano. Por cierto, ¿el muelle donde tiene lugar la party? ¡¡100% dawsónico!! TODO-ES-DAWSON-ALWAYS-EN-MI-VIDA. Los amigos de Ruby & James son los que terminan tomando la drogaína y desbarran de lo lindo en la playa, pero niveles Summer I Turned Pretty, no Euphoria.

Culpa Suya


Por lo demás, llega a la serie el hermano malo-malísimo de Elaine Ellington, que es malo y tiene cara de payasito yeyé, y en tan solo cinco minutos ya promete emociones fuertes (aunque de momento se limita a amenazar). Ruby & James se cogen de la manita en dicha fiesta y ya no sé si están declarando su amor en público o si es solo para hacerle rabiar al hermano de Elaine Ellington (¿¿su plan de ocultarlo solo les ha durado cinco minutos??).

Qué potito cuando James & Ruby se despiden por la noche como dos niños buenos, qué monos son estos dos. (¡imparable!). A la mañana siguiente, Ruby acude a la sede de la diseñadora esa (que creo que está en Londres si ese puente es el puente que creo que es) para la que hizo un proyecto en el episodio anterior y es como cualquier otra vez que un adolescente sale de las aulas para adentrarse en el mundo adulto: un pasote. Mucho más romántico es el viaje que hace luego a un restaurante de lujo al que le lleva James a comer, donde queda claro que la pareja reinicia su historia de amor, olvidando y perdonando cualquier diferencia anterior y declarando este episodio como LA RECONCILIACIÓN DE 40 MINUTOS PARA REGOZIJO DE TODOS LOS FANS (por cierto, Ruby se pide una hamburguesa… ¡¡y le traen un slider!! Por eso James pide diez, correcto)

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