Vivo en Dublín, donde tengo una tarjetita mágica que me permite ver todas las películas que quiera en cine pagando unos 22 euros al mes. ¿Es mucha pasta? Bueno, si te ves dos películas al mes ya te compensa, así que yo, que nací con los ojos cosidos a una pantalla, le saco un rendimiento... Leer más →
