Bienvenidos a The Dark Corners of Netflix, una columna semanal donde viajaremos a los rincones más oscuros de la plataforma de contenidos digitales, o sea, a sus series y películas más chungas. A veces encontraremos verdaderas joyas y otras, quizá la mayoría, nos toparemos con productos a los que no habría que acercarse ni con un palo. Pero nosotros nos acercamos porque somos valientes, porque queremos protegeros del peligro y porque, por supuesto, queremos echar unas risas. Hoy nos adentramos en The Little Girl Who Lives DownThe Lane (1976).
Jodie Foster es una crack y solo por ella ya merece la pena esta película, cuya historia no sé si viene del teatro pero tiene toda la pinta. Porque, básicamente, todo pasa en el salón de la casa donde la teenager Jodie Foster (el personaje dice tener 13/14 años, no sé qué edad tendría la actriz) vive sola haciendo frente a un acosador baboso interpretado por Martin Sheen, una tía lejana que quiere nosequé dinero del padre y hasta un mago que se enamora de la Jodie. ¡Por esa casa pasa más gente que por el intercambiador de Plaza de Castilla!

La historia no tiene más, es ver lo bien que se desenvuelve la Foster ya incluso cuando era una jovencita; cuidando de su casa, haciendo la compra, uy, sí, sí, molt bè (mola mucho reconocer ciertos manierismos y entonaciones que serán marca de la casa dentro de algunos años). Diría que la peli es “algo estática” pero, claro, cuando apenas tienes un par de escenarios con los que jugar, no se puede hacer mucho más. La peli es rara, tenéis que saberlo, y no sabría decir si es un drama, un thriller sin tensión o un coming-of-age marciano, lo que sí puedo hacer es recomendarla. Y lo hago.
Volveremos a explorar The Dark Corners of Netflix la semana que viene. Si tienes una recomendación oscura que hacernos que podamos encontrar en la plataforma, hazla en los comentarios.

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