Wicked en el Teatro Nuevo Alcalá de Madrid: una adaptación mágica

Ayer pude disfrutar del musical Wicked en el Teatro Nuevo Alcalá de Madrid y era algo a lo que me venía resistiendo porque 1) Ya vi el musical en Londres (adoro los musicales); y 2) ¡Ya he visto las pelis!… pero una amiga me dijo que la adaptación española merecía la pena, así que en plan sorpresa para mi novia (que casi llega tarde y tuvo que salirse del metro y pillarse un Uber y pedirle al conductor paquistaní que acelerara casi como el autobús de Speed -¡el tío la dejó en la entrada del teatro a tiempo, menudo crack del volante!-) saqué dos entraditas y aquí estoy para contaros la experiencia.

¡Ese señor que se siente!


Lo primero es decir que Wicked en español no tiene nada que envidiarle a la producción original del West End londinense (que vi antes de que se rodaran las pelis -esta vez era inevitable no ver a Ariana o Cynthia en ciertos momentos…-). Las canciones están perfectamente adaptadas, nada chirría, los estribillos encajan de fábula y no me importaría pillarme el CD en español. A ver, «Defyyyiiiing gravity» suena mejor que «desafiaaaaar y volaaaar la graveeedad» pero porque ya está clavada en tu mente, te prometo que no es una traducción con Googlee Translate, las canciones están remontadas en nuestra lengua para que sean tan guays como las originales pero en el idioma de Cervantes. Un sobresaliente en este apartado.


Respecto a los números musicales, el de Fiyero incitando la fiesta, la mítica Popular y el que cierra el primer acto de la obra (Elphaba volando y desafiando a esa estúpida gravedad) siguen siendo mis favos. Los actores están genial, especialmente Glinda (Cristina Llorente), aunque todos rayan a gran altura. Quizá me falto un extra punch en el Mago de Oz, aportarle un matiz más loco o peculiar al personaje, pero tiene una voz que flipas y tiene eso que se llama «presencia», así que lo uno por lo otro.

Lo de «jamás contada» van a tener que cambiarlo (solo faltan los cereales de Wicked, jajaja)


El Teatro Nuevo Alcalá, en el que nunca había estado (soy de Madrid porque me regalaron la estancia en una rifa), me pareció espectacular, precioso y con una visibilidad ESPECTACULARMENTE BUENA (nuestras entradas no eran las más caras ni de lejos y se vio perfecto y cerca del escenario). La producción de la obra, decorados, efectos especiales, vestuario, sonido, banda en directo… todo estuvo, pues eso, mágico. Me sigue cojeando un pelín el segundo acto, más dramático y con números más flojetes, pero es una obra 100% recomendable, incluso si ya has recorrido este camino (de baldosas amarillas) antes.

Un señor en moto, ajeno a la magia just a few centimeters from him!! (it’s right there!)

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