El viernes 11 de julio se estrena la nueva película de Superman, escrita y dirigida por James Gunn y protagonizada por un montón de gente, siendo los más destacados (¡esperemos!) Rachel Brosnahan y David Corenswet como los nuevos Lois & Clark/Superman, respectivamente. Para ir calentando motores de cara a su estreno, vamos a recordar momentos importantes del personaje en cine y tele o, al menos, importantes para un servidor, un señor que es fanático del personaje desde que tenía cuatro años, más o menos. Empecemos con Smallville, aquella serie que se cargó de un plumazo el concepto de Superboy; en sus años de adolescente, Clark se dedicaba también a salvar a la gente, sí… pero en secreto y sin que nadie le viera. Tuvieron que pasar diez temporadas (¡¡diez!!) para que se pusiera el traje y adoptara su doble identidad como The Blur Superman.

Tras el final de Lois & Clark (14 de junio de 1997) y hasta el estreno de Superman Returns (12 de julio de 2006) pasó casi una década en la que los seguidores del Hombre de Acero tuvimos que ver cómo las nuevas películas de Batman, Los 4 Fantásticos, X-Men, etc. inundaban las pantallas de cine mientras que Superman estaba ausente. Bueno, no del todo. Una serie adolescente del canal rey de series adolescentes, la ya mítica WB, puso en marcha algo así como Dawson Crece con superpoderes, lo que cierta prensa yanqui denominó Krypton’s Creek, pero que se llamó, simplemente, Smallville.
La serie empezó bastante tímida en lo que a meter mitología de DC Comics se refiere, pero acabó soltándole el pelo de tal forma que las dos o tres últimas temporadas eran algo así como un remake de Lois & Clark, porque aquellos ya eran los personajes plenamente establecidos, currando en el Daily Planet, enfrentándose a amenazas super comiqueras como Doomsday, Darkseid o el mismísimo Metallo (¡interpretado por Brian Austin Green!… papel que le generó gran curiosidad al director Iván Mulero, con el que hemos hablado en nuestro último Sensa Rewatch Podcast de cómo fichó al actor para su próxima peli).

Ni que decir tiene que las temporadas buenas-buenas son las cuatro o cinco primeras, con todo el drama adolescente en su máximo esplendor. Y con Clark aprendiendo a ser, no siendo todavía, el Superman que sabíamos que sería. ¿Lo mejor de la serie para mí? Aparte de los amoríos teen, por supuesto, esa relación de amistad de Clark y Lex que deviene en enemistad trágica y de por vida. Gracias por tanto, Michael Rosenbaum. ¿Lo peor? Esto, claro.

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