A la carrera: Corre, Wonder Woman, corre

¿Gal Gadot? ¿Thriller? ¿Londres? ¡Play! La última peli «con actor famoso» directa a Prime Video la puse rapidito; es decir, viernes noche sin planes y un poco cansado ya de mi semanita de Filmin (esa de Rose of Nevada con Callum Turner la va a entender su padre), ¡qué mejor que apagar el cerebro y enchufarme una de carreras y tensión con Gal Gadot intentando salvar a su hijo! El problema es que no sabía y hasta qué punto tendría que apagar el cerebro.


Antes de empezar a verla suponía que sería algo así como Cellular de Chris Evans (nuestro Chris de cabecera) + Corre Lola Corre de Franka Potente… pero ya le gustaría a esta película acercarse siquiera a la suela de los zapatos de ambas películas, que tenían a protagonistas corriendo tanto o más que Wonder Woman, pero cuyo viaje a toda velocidad nos importaba porque nos gustaban los personajes, nos habíamos encariñado con ellos; o, al menos, entendíamos por qué corrían tanto. En A la carrera tenemos a una mujer guapísima (porque podrá ser buena, mala o regular actriz, pero guapa es un rato la muchacha -y yo diría que actriz correcta, es más una estrella que una actriz, el ensañamiento me parece excesivo-) corriendo mucho, corriendo un montón, pero os juro que ni he entendido las razones del malo para secuestrarle al bambino y obligarla a correr ni quiero entenderlas. Es todo una engañifa.

En esta no levanta tanques, pero poco le falta


Los dos momentos más «divertidos» de la peli, sin hacer spoiler de ningún tipo, tienen que ver con sendos robos: uno es cuando la Gal empieza a robar un móvil tras otro a los pobres londinenses a ver si puede mandar un mensaje secreto sin que se entere su acosador; y, el otro, es cuando a Gal le roban el móvil por el que se comunica con el malo en el metro y tiene que correr más que Tom Cruise en todas las misiones imposibles juntas para ir a la siguiente parada del metro e intentar recuperar el teléfono (aquí aplaudí un poco, la verdad).


La peli no está mal rodada (ay, Kevin McDonald, con las cosas tan chulas que tú has hecho), no es aburrida, además sale Londres a tope de power (mi ciudad favorita) y está continuamente probando cosas nuevas para que te quedes enganchado y no la dejes de fondo mientras escroleas con el móvil o emparejas los calcetines. El problema es que no hay ninguna historia que contar ni personajes a los que seguir en mitad de todas esas carreras. Una carrera hacia ninguna parte. Si queréis velocidad e intríngulis, echadle un vistazo a esta de Netflix, que está la mar de entretenida.

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