El casi beso de Mulder y Scully (y la abeja) fue lo mejor de los 90

Enfréntate al futuro, la película de Expediente X. Apartamento de Mulder. Scully le dice que no pueden seguir investigando juntos y se marcha agitada. Mulder sale al pasillo a detenerla. No puede aceptar su renuncia. Me has mantenido honesto todos estos años. Te lo debo todo a ti y tú no me debes nada. Se abrazan. Scully retiene las lágrimas. Se miran fijamente. Se inclinan el uno hacia el otro para besarse tras cinco largas temporadas de will they-won’t they cuando, de repente… ¡va una abeja que se había colado en la chaqueta de Scully y le mete un aguijonazo que hace que se desmaye! Así es, amigos, el beso tan deseado por los fans se fue al traste por culpa de una abeja traicionera. ¿Fue frustrante? Mucho. ¿Genial? ¡También! (debajo la versión oficial y la del Walternate Universe)


En el lore de Expediente X a esto se le conoce como la “Hallway Scene”, o sea, La Escena del Pasillo. La misma se vio por primera vez en todo el mundo el 19 de junio de 1998 y, como digo, nos dieron el cambiazo padre: te cambio beso por abeja sorpresiva que porta un virus modificado genéticamente que provoca que Scully pierda la consciencia. Esto, por supuesto, es obra de CSM (Cigarette Smoking Man) para secuestrar a Scully cuando unos falsos paramédicos la meten en una ambulancia y se la llevan a la Antártida, ¡al ladito, vamos! Afortunadamente, existen varias versiones del “beso”, están registradas en cámara, y luego vamos a repasarlas junto con declaraciones de los protagonistas del mismo, porque tiene miga la cosa (¿estaban de broma o realmente grabaron versiones del beso “por si se queda en la peli”?). Antes de eso, quiero decir que la forma de desactivar la TSNR (Tensión Sexual No Resuelta) de Mulder y Scully por parte de Chris Carter en la película, cuando parecía que por fin la había activado definitivamente, me dio mucha rabia en su momento, pero ahora me parece deliciosa, maquiavélica, genial.


La TSNR es ese mecanismo según el cual dos protagonistas de una serie se atraen mutuamente, ellos lo saben, nosotros lo sabemos, los alienígenas del planeta Melmac lo saben… pero nunca se deciden a dar el paso de resolver dicha atracción. Porque, una vez lo hacen, la serie, en cierto modo, “muere”. El intríngulis de “¡¿se besarán de una vez, por Dios?!” desaparece, y aquello se convierte en otra cosa. Ahí están los ejemplos de Cheers, Lois & Clark, Luz de Luna (de hecho, que los protas acaben liándose y la audiencia desconecte se conoció durante mucho tiempo como la Moonlighting Curse), New Girl, Bones, Dawson Crece (a new couple would fix it, true love and all that) y hasta The Office, que ya sé que siguió siendo estupenda, pero algo se murió en mi alma cuando la tensión de Pam-Jim desapareció (una de mis parejas televisivas favoritas ever; una relación dulce, preciosa y honesta que no solo se impuso a las barreras del destino, sino a su propio lugar de trabajo, un logro sensacional). Ahora bien, ¿el éxito de Expediente X se basaba también en la famosa TSNR? ¿Eran Mulder y Scully una pareja más de protas guapos de la tele (¡y pensar que la Fox no quería a Gillian Anderson por no cumplir con nosequé canon, válgame Cristo!) de los que solo queríamos ver cómo se arrejuntaban y ya?


Pues sí y no. Chris Carter siempre se opuso a involucrar a Mulder y Scully en una relación romántica y siempre afirmó que su atracción era meramente platónica, de respeto (¡adoración, diría yo!) profesional, pero a medida que pasaron las temporadas, Mulder y Scully se le empezaron a rebelar al bueno de Chris: además de reconocerse mutuamente en el otro y confiarse sus respectivas vidas cada dos episodios o cosa así, empezaron a tener sentimientos inequívocamente románticos. La atracción física entiendo que siempre estuvo ahí desde el momento en el que ambos poseen ojos en la cara, pero la otra, la sentimental, fue creciendo año a año: muchos fans sostienen la teoría de que M&S se enamoran en la cuarta temporada.


Jeanette White en Comic Book Resources lo explica claramente cuando dice: “(…) y aunque en la película no llegaron a sellar oficialmente su relación, su casi beso puso de relieve la tensión sexual entre ambos, lo que transformó la serie en un drama policíaco sobrenatural con una buena dosis de romance”. Como prueba del cambio en su dinámica (y la de la serie), la articulista menciona los capítulos de la sexta temporada How the Ghosts Stole Christmas, The Rain King, Arcadia y The Unnatural. Pero por mucha evolución que hubiera en la relación de M&S (el from friends to lovers entre ambos era tan innegable e inevitable como un Terminator), no diría que los seguidores de la serie se enchufaran cada semana su episodio de Expediente X en busca de (b)eso. Que Mulder y Scully se comieran los morros (Juan, con lo elegante que estaba quedando este post…) era más bien la bola extra del pinball; la partida que jugábamos los fans era otra, era la de las conspiraciones, lo sobrenatural, el extraordinario desempeño profesional de los dos agentes más especiales de todo el FBI, el profundo odio hacia El Fumador (¡qué rabia daba! ¡qué grande Mulder cuando le espachurra un cigarrillo en todo su careto!).


Todo eso nos daba la vida, con o sin romance entre los protas. Así pues, como parte del fandom estaba allí por LO FORMAL y otra parte estaba allí por EL SHIPPEO, Chris Carter decidió tomar cartas en el asunto: voy a hacer que Mulder y Scully se besen en la película. O hacer como que se besan. O que casi se besan. No sé, tengo que verlo. Quizá no llegan a besarse porque hay algo que lo impide, ¡sí, ya sé, una abeja, una abeja traicionera! Y luego todo es una carrera contra el reloj para salvar la vida de Scully (un poco cutre lo de reducir a Scully a “damsel in distress” la media hora final, pero ok, aceptamos pulpo). En la sexta temporada (la peli hizo de puente entre la quinta y la sexta) ya veremos cómo resuelvo, o no, lo del casi beso entre ambos…


He recorrido internet en busca de una “oral history” que me aportara un poco más de luz en cómo se gestó el momento, si siempre supieron que iban a casi-besarse o hubo alguna opción de beso de verdad (los actores hicieron un par de tomas con beso como Dios manda, con buen arrime, ay omá, y ahora os cuento por qué hicieron dichas tomas), si hubo debate en la mesa de guión al respecto, cómo se planteó la secuencia… y he dado con un par de artículos interesantes:

En Den of Geek revelan 25 cosas curiosas de Fight The Future (tras leerse un libro del making of del film) y una de ellas es sobre el no-beso: un tal Doctor Norman Gary, ¿domador de abejas?, se sorprendió gratamente al ver cómo una de sus abejas completó la labor de acting que se le había encargado: Una abeja africana que se había escondido dentro del cuello de la chaqueta de Scully sale, se pasea por la parte trasera del hombro y luego vuelve a esconderse. El buen doctor dijo que las abejas son muy difíciles de controlar al aire libre y que con el calor del plató sería prácticamente imposible; pero la abeja lo clavó y siguió el rastro de feromonas que habían dejado en la parte trasera del abrigo de Scully (soplaron sobre él con un pequeño ventilador para “dirigir” a la abeja, que repitió al milímetro su routine más de 12 veces).


En fanlore se meten a fondo en el tema del beso sí o beso no: para empezar, dicen que después del estreno de la película, Gillian Anderson y el director Rob Bowman le dijeron a los fans que sí, que se habían rodado tomas con un beso-beso. Luego, recogen unas declaraciones de David Duchovny a TV Guide en 1998: “No, no, no (nos besamos). Lo hicimos como si fuera una cosa carnal asquerosa, ¿entiendes? Era una broma para el equipo y para nosotros. Nunca formó parte de la película, así que nunca lo habríamos rodado, no. La única vez que lo hicimos fue como una broma. Gillian y yo lo hicimos como quisimos y llegué a decirle: Hagamos una en la que te empuje contra la pared. Pero eso nunca… nunca se nos pasó por la cabeza… De hecho, en ese momento estábamos fuera del encuadre de la cámara, así que ni siquiera salió en la película”. Bueno, no tan fuera del encuadre, David:


Y más declaraciones, de Rob Bowman, a un especial veraniego de la misma revista: “Te puedo decir que lo que no sale en la película es para morirse de risa. Después de hacer seis o siete tomas, dije: “Corten, ya está. Lo tenemos. Muchas gracias”. Y ellos respondieron: “No, nos gustaría hacerlo una vez más”. Así que volvieron a empezar la escena. Y se metieron de lleno, acercándose cada vez más. Y entonces sacaron las lenguas a pasear. Y luego se empotraron contra la pared. Oh, fue fabuloso”.


En otros episodios hemos tenido besos oficiales, tonteos varios e implicaciones de polvos (Millennium, Small Potatoes y All Things, respectivamente), pero, para mí, el primer beso de Mulder & Scully siempre será el que nunca se dieron. Por culpa de una abeja. Maravilloso.

Fuentes:
· Comic Book Resources How The X-Files: Fight the Future’s Almost-kiss Changed Scully & Mulder
· Fanlore Hallway Scene – Fanlore
· Den of Geek The X-Files: Fight The Future – 25 Unknown Truths | Den of Geek 

· Nerdist THE X-FILES’ Top 11 Mulder and Scully Shipper Moments – Nerdist
· Foz Meadows The X Files: S5, Fight The Future & S6 – Foz Meadows

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