Nick y Noah elevan el drama adolescente en Culpa Tuya: Londres

Después de Culpa Mía: Londres llega la segunda parte, Culpa Tuya: Londres, que, al igual que la anterior, es al mismo tiempo un «remake» de la original española y una nueva adaptación de la novela de Mercedes Ron. Creo que esto le da una ventaja fundamental a la Saga Culpables en su versión londinense: pueden hacer un pick & choose de lo que mejor funcionara de la peli española y añadirle lo que quieran del libro… o crear cosas totalmente nuevas que ayuden a mejorar lo ya existente.


Personalmente, disfruté más Culpa Mía: Londres que Culpa Mía: España, quizá porque me creí más a sus actores protagonistas, quizá porque me pareció un guión más currado, o quizá porque sea un esnob y cuando hablan con acento british todo me impresiona más, vete tú a saber. En cualquier caso, quería descubrir cómo habían hecho esta segunda parte y a ello me he puesto: ya empiezan bien porque parte de la acción tiene lugar en Oxford, Maxton Hall style, que es un sitio super bonito y donde he tenido la suerte de estar y donde me alojé en un B&B lejos del centro y el dueño del sitio me dejó en la habitación un tupper lleno de galletitas caseras (… ninguna con veneno). Eso sí, Oxford es pequeño de narices.


¿Y además de Oxford, qué? Pues los restregones en los baños y esos sitios «hot de película» ya marca de la casa, Nick y Noah ocultando su relación a los padres, muchas fiestas locas, lujo y oropel por aquí y por allá, varias carreras de coches que llamarían la atención del mismísimo Dominic Toretto, un malote (Orlando Norman como Cruz, una presencia interesante) que llega a la vida de nuestras protagonistas para ponerlo todo del revés, secretos y cuernos y discusiones; y un soundtrack con unas cuantas canciones que se van ya pa’ mi Spoti (si me acuerdo, vamos, que tengo tantos podcasts de series que escuchar que un día se me van a salir del móvil de lo lleno que va…).


Todo un poco dentro de lo esperado, quizá esto sea lo peor, la falta de sorpresas, aunque confieso que me encantó el guiño a las Spice Girls con esos disfraces de los protas (el Beckham está clavao) y que luce menos «televisiva» que la española (de nuevo, esto puede ser mi esnobismo). Si os gusta la franquicia, esto es 100% Saga Culpables, la fórmula en su estado más puro; si no, aquí no hay nada que ver salvo, de nuevo, la buena interpretación de sus dos solventes protagonistas, Asha Banks y Matthew Broome, cuyas escenas juntos realmente tienen vida dentro.

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