Dana Scully, la protagonista de Expediente X (sorry, Mulder, she’s immortal after all) basada en Clarice Starling, la agente del FBI interpretada por Jodie Foster en El silencio de los corderos, tuvo un pique inesperado con ella en el episodio 4×13, Never Again. Como Jodie Foster era fan de la serie y como su mítico personaje en la saga de Hannibal Lecter fue la inspiración directa de Scully, siempre me ha parecido un detalle maravilloso que ambas coincidieran en un capítulo.

En el 4×13, Jodie Foster pone la voz a Betty, un tatuaje que cobra vida y que pertenece (que está tatuado en su cuerpo, vaya) a Ed Jerse, interpretado por el actor Rodney Rowland (¡que saldría brevemente con Gillian tras el rodaje del episodio!). El tema es que Betty es un tatuaje de lo más malo y lo que quiere es que Ed cometa actos violentos continuamente. El episodio inicialmente se escribió para que lo dirigiera Tarantino (iba a emitirse tras la Superbowl pero a última hora lo cambiaron por Leonard Betts, y Tarantino no lo dirigió) y es recordado porque Scully se hace un tatuaje denominado «ouroboros», que es, curiosamente, el logo de Millennium, la Seven meets The X Files de Chris Carter. Os dejo el momentaso, lo de Gillian Anderson es una locura absoluta:
Never Again se emitió el 2 de febrero (¡el cumple de mi hermana!) de 1997 y la presencia de Jodie se debe a que, además de ser una declarada fanática de Expediente X (siempre supe que Jodie era LO MÁXIMO), era amiga personal del director de casting de la serie, Randy Stone, y cuando este le pidió hacer un cameo aunque solo fuera poniendo su voz, la Jodie no se lo pensó dos veces. La actriz grabó todos sus diálogos como la juguetona y malévola Betty en apenas una hora. ¡Qué pena que la unión de Clarice y Scully no fuera con las dos en su uniforme del FBI y cantándole las cuarenta al tal Ed!

Lo más curioso de todo, como dicen en Reddit, es que en el episodio aparece una extra… ¡que es clavadita a Jodie Foster! La tenéis aquí debajo. Si es que a veces la vida es mucho más Expediente X que la ficción…


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